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Corría
la década del 40 y los planos de una de las mansiones
más importante del barrio de Caballito eran aprobados.
La opulencia de la época se reflejaba en todos y en cada
uno de los detalles, los pisos de roble de Eslavonia, los vidrios
de Italia, el jardín con añosa arboleda…
En 1990, Don Carlos Horacio Maito comenzó a gestar uno
de sus tantos sueños, convertir esta casa en el marco
apropiado para el casamiento de sus hijas. Llegaron entonces
todos los adelantos tecnológicos necesarios para hacer
de las veladas en Plauto momentos de exquisita ensoñación.
Desde entonces Plauto
se ha aggiornado constantemente respetando siempre su espíritu
original. Detrás del pórtico del pasaje San Ireneo
esta esperando la magia. Un jardín alumbrado por antorchas
y el suave sonido de la cascada, acompañan la recepción.
Una escalera engalanada con flores espera el descenso de los
homenajeados. Su DJ esta listo para iniciar el espectáculo
de luz y sonido. De ahí en más, solo hay que dejar
transcurrir la noche con la seguridad que la capacidad y calidez
de su personal harán de cada instante en Plauto, un instante
inolvidable.
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